La era post-app: por qué los usuarios abandonarán las aplicaciones antes de 2030
- Aida

- 26 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Durante más de una década, las aplicaciones móviles dominaron la forma en que interactuamos con servicios, marcas y empresas. Desde pedir comida y hacer compras, hasta reservar viajes, atender soporte o manejar finanzas, casi todo pasó por una app. Pero esa hegemonía muestra hoy señales claras de desgaste. La “app-dependencia” está llegando a su fin.
Según estudios recientes, la tasa de abandono de apps es alarmantemente alta: más del 77 % de los usuarios que instalan una app la dejan en los primeros 3 días, el 90 % en 30 días y más del 95 % en 90 días.
Muchos usuarios ni siquiera pasan de la primera semana.

Parte del problema es el esfuerzo: desde encontrar la app, descargarla, instalarla, registrarse, conceder permisos, hasta pasar por onboarding — todo ello representa una fricción significativa que, para una necesidad puntual, muchas veces no vale la pena.
Pero además de la fricción técnica y de UX, hay un cambio profundo en las expectativas del usuario. Hoy, más que nunca, buscamos inmediatez, simplicidad y fluidez. No queremos abrir otra app, recordar una contraseña, pasar por formularios… queremos resolver algo con un mensaje, rápido, sin complicaciones.
Y ahí es donde las aplicaciones tradicionales están perdiendo relevancia.
Mientras tanto, los canales de mensajería, los bots y los agentes conversacionales han ido ganando terreno. Los usuarios ya se comunican por chat, por mensajería; se acostumbraron a la inmediatez de una conversación. La mensajería y el chat se han convertido en el nuevo entorno natural del usuario digital. En ese contexto, las apps se sienten como un paso extra, un obstáculo.
Ya no es tanto qué hace la app, sino cómo se siente usarla.
¿Por qué las apps están perdiendo su dominancia?
Fricción vs. gratificación inmediata. Con las apps, el usuario tiene que invertir tiempo: descargar, registrarse, aprender navegación. Si el valor no es inmediato o no se repite frecuentemente, se pierde interés. Un mal onboarding, interfaz poco intuitiva o performance lenta bastan para que el usuario abandone.
Saturación y competencia. Las tiendas de apps están saturadas, millones de apps existen, pero solo unas pocas sobreviven con uso real. Esto ha creado una especie de “ruleta”: muchas apps se descargan, pocas retienen y menos se vuelven esenciales.
Expectativas cambiantes. Hoy los usuarios esperan simplicidad, velocidad y eficacia. Prefieren mensajear, chatear, hacer todo sin cambiar de contexto. Una app extra para cada necesidad se vuelve un peso, no una solución.
Menor tolerancia a errores o pasos extra. Si la app se traba, si pide muchos permisos, si tiene publicidad intrusiva u onboarding complejo: el usuario ya no tolera. Las alternativas conversacionales (agente IA) ofrecen un camino con menos barreras y más natural.
Mensajería y agentes: el nuevo estándar emergente
Al mismo tiempo que las apps pierden su brillo, los canales conversacionales ganan relevancia. Estadísticas globales muestran que un porcentaje importante de consumidores ya ha usado un chatbot, y muchos optan por esta vía sobre esperar un agente humano.
La mensajería (ya omnipresente) se convierte en la interfaz por defecto. Y si a ese canal le sumas agentes inteligentes con capacidad de ejecutar procesos reales, la experiencia se vuelve fluida, inmediata, sin fricción.
El usuario ya no piensa “necesito abrir la app X”. Piensa “necesito resolver esto, mando un mensaje y listo”. Y el agente conversa, decide, actúa. Esa es la promesa (y la realidad emergente) del nuevo paradigma.
¿Por qué este cambio se acelera rumbo a 2030?
La combinación de tres fuerzas lo empuja:
Alta penetración móvil + smartphone omnipresente. En países como México, la mayoría de la población ya tiene un smartphone, con acceso a internet constante.
Cansancio por la sobrecarga de apps. El usuario ya no quiere almacenar decenas de apps para cada servicio. La experiencia fragmentada se siente obsoleta.
Madurez de tecnologías conversacionales. Los chatbots, agentes con IA y sistemas conversacionales están listos, cada vez más sofisticados, confiables y capaces. Las expectativas de los usuarios y empresas se alinean hacia soluciones más ligeras, conversacionales, instantáneas.
Cuando convergen: usuario conectado + saturación de apps + tecnología conversacional, la pregunta deja de ser “¿por qué abandonar la app?” y se transforma en “¿por qué volver a usarla?”.
El futuro ya no necesitará una “app para todo”: vivirá en la conversación
Imagina pedir un préstamo, reservar un servicio, comprar un producto, contratar un plan, hacer un pago, pedir soporte, todo con un mensaje. Sin descargas, sin formularios, sin menús. Solo conversación.
Para muchas personas, especialmente las que consumen servicios de forma ocasional, este enfoque será muchísimo más natural, más sencillo, más ágil. Las empresas que lo comprendan pueden adelantarse al cambio.
Ese futuro conversacional funcionará con agentes inteligentes + módulos estandarizados que permiten operar procesos reales. No será necesario desarrollar apps complejas cada vez que se lance un nuevo servicio. Bastará con “activar” el módulo correcto.
Para usuarios: menos fricción, más comodidad, todo al alcance de un chat.
Para empresas: menor costo de desarrollo, mayor alcance, experiencia fluida, más retención.
El punto de inflexión ya empezó. ¿Tu empresa está lista para operar en la era post-app?
La conversación está reemplazando a la interfaz, los agentes están reemplazando los flujos manuales y los MCP están reemplazando la necesidad de construir apps desde cero. Las empresas que entiendan esto no solo reducirán fricción: crearán experiencias más rápidas, humanas y escalables que vivirán donde viven sus usuarios.
Si quieres ver cómo se verían tus procesos, tus ventas o tu operación funcionando en este modelo, sin apps, sin descargas, sin fricción, podemos mostrarte ejemplos reales aplicados a tu negocio.
Descubre cómo Aida te ayuda a operar en la era post-app con agentes inteligentes y módulos conversacionales listos para ejecutar.



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